viernes, 18 de noviembre de 2011

MANÍACOS

                                                                                                                Una mañana de niebla en Anzá, Antioquia.


MANÍA:  

cuando actividades y creencias aparecen

como más importantes que los seres humanos.

 

Hugo Betancur

 

El diccionario de la Real Academia Española define manía como "extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada".   Las manías son ideas fijas; quienes las padecen hacen un culto rutinario a su ejecución precisa e inaplazable.

 

Necesariamente los personajes maníacos se vuelven conflictivos.  Para ellos o ellas, los demás seres humanos deben cumplir rígidamente las condiciones que su comportamiento les imponen.

 

Vemos a las personas maníacas empeñadas en un riguroso ordenamiento de objetos y ambientes, y en una actitud constante de voraz vigilancia sobre los demás.

 

Cuando alguien actúa en una forma diferente a la que el maníaco ha establecido como aceptable o adecuada, este se muestra inconforme y hostil.

 

Normalmente, como una característica destacada de su personalidad, el maníaco se considera a sí mismo una autoridad; por esa razón intenta oprimir a otros exigiéndoles que se ajusten a sus normas y pretensiones. (Si el maníaco ocupa una jerarquía superior dentro de la rutina social o laboral, su autoritarismo se desmanda.)

 

Si el maníaco no puede imponer sus condiciones porque en su escenario otros tienen un rango más elevado que el suyo, entonces protesta veladamente, o se siente víctima de ellos, o adopta estrategias para convencerlos sobre los valores y conveniencias de su particular estricta elección.

 

En su extremado celo por preservar sus manías, se torna previsivo y pedagógico y alecciona a los posibles infractores de sus requisitos, advirtiéndoles sobre los riesgos que podrían afrontar si no proceden en la forma que él considera correcta.   Les ilustra claramente sobre cómo proceder para evitarle frustraciones y enojos.

 

     La persona maníaca adquiere rasgos de inflexibilidad en defensa de sus obsesiones.  Se torna intolerante y recelosa, y tiende a recordar con resentimiento, amargura o expresiones de reproche las acciones de los demás que no se ajustaron a los moldes de sus expectativas; puede llegar al extremo de tomar venganza como reacción de castigo contra los transgresores de sus demandas.

 

Sus relaciones se tornan tirantes.  Quienes rodean a estos personajes adoptan conductas imprevistas: algunas veces, tolerantes como estrategia para una interrelación cordial; otras veces, fingidamente obedientes: ocasionalmente, abiertamente reactivas y de franca oposición cuando las circunstancias parecen caóticas.

 

Siempre los maníacos restringen las actividades de quienes comparten sus espacios con ellos.  Traen del pasado una carga de rituales obligatorios en sus mentes.  Se niegan sistemáticamente la opción de fluir libre y espontáneamente con su prójimo en relaciones de respeto, solidaridad, comprensión y entendimiento equitativo.

  

Objetivos y creencias parecen volverse tan prioritarias para ellos que responden a las manifestaciones de otras personas con ademanes y expresiones disociadoras y desdeñosas –hasta con actitudes arrogantes y desafiantes cuando su vano ego se desenfrena.

 

Cada situación que atraviesan y cada manía que repiten alteran su desempeño.

 

Ninguna persona cambia si no ha establecido ese propósito en su mente.   Normalmente, las personas aquejadas por este padecimiento carecen de una consciencia autocrítica que les permita verse a sí mismas en sus relaciones, o son demasiado egocéntricas, o tienen un bloqueo hacia la comunicación y rehúsan el diálogo constructivo con los demás. Con frecuencia encontramos en estas personas una sobrevaloración inadecuada de sí mismas y un complejo de superioridad –que realmente es solo jactancia- que las lleva a exigir el culto a sus personalidades y un reconocimiento adulador de los demás.

 

Con el transcurso del tiempo, la infelicidad ensombrece las vidas de los seres humanos que adoptan esta monótona y deplorable tendencia maníaca, y obliga a sus allegados a interactuar cautelosa y prudentemente junto a ellos.

 

Cuando se vuelven incontrolables y perturbadores, los maníacos, por su voluntad o por la presión de sus allegados, acuden a una evaluación médica. Inevitablemente son diagnosticados con alguno de los ítems previstos en el capítulo de trastornos afectivos y del comportamiento. Posiblemente reciban una prescripción de fármacos que actúan sobre el cerebro para bajarles el ímpetu y refrenar las expresiones desaforadas que sus mentes no lograron resolver con ecuanimidad. 

 

Hugo Betancur 

 

Clasificación de trastornos mentales. CIE 10. Criterios de la OMS.
(F30-39 Trastornos del afectivos.):

https://ais.paho.org/classifications/Chapters/CAP05.html?zoom_highlight=egodist%F3nica

 

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