sábado, 19 de noviembre de 2011

Krishnamurti - Liberarse de las imágenes





LIBÉRESE   DEL  PASADO*

Por Jiddu Krishnamurti


Citas del Capítulo I -La Búsqueda del Hombre:

 
»Los seres humanos somos lo que hemos sido por millones de años: celosamente codiciosos, envidiosos, agresivos, celosos, impacientes y desesperados, con destellos ocasionales de gozo y afecto. Somos una mezcla extraña de odio, temor y gentileza. Somos a la vez violentos y pacíficos. Ha habido un progreso exterior desde el carro de bueyes al avión, pero psicológicamente el individuo no ha cambiado en absoluto, y la estructura de la sociedad en el mundo es su creación. La estructura social exterior es el resultado de la estructura psicológica interna de nuestras relaciones humanas, porque el individuo es el producto de la experiencia total, el conocimiento y la conducta del hombre. Cada uno de nosotros es el almacén de todo el pasado. En el individuo está lo humano, que es toda la humanidad. La historia completa del hombre está escrita en nosotros mismos.

»

»Todos los cambios exteriores producidos por las guerras, revoluciones, reformas, leyes e ideologías han fallado en la transformación de la naturaleza básica del hombre y, por tanto, de la sociedad. Como seres humanos que vivimos en este mundo monstruosamente feo, preguntémonos: ¿Puede terminarse esta sociedad basada en la competencia, en la brutalidad y el temor? ¿No como un concepto intelectual, no como una esperanza, sino como un hecho real, de modo que la mente se vuelva fresca, nueva e inocente, y pueda producir un mundo distinto del todo? Esto puede ocurrir solamente, pienso yo, si cada uno reconoce el hecho fundamental de que nosotros, como individuos, como seres humano, cualquiera que sea la parte del mundo en que vivamos, o la cultura a que pertenezcamos, somos totalmente responsables de la situación en que se halla el mundo.

 »Cada uno de nosotros somos responsables de todas las guerras, por la agresividad de nuestras vidas, por nuestro nacionalismo, nuestro egoísmo, nuestros dioses, nuestros prejuicios, nuestros ideales, todo lo cual nos divide. Y sólo actuaremos cuando nos demos cuenta, no intelectualmente, sino realmente ‑tan realmente como nos daríamos cuenta de que tenemos hambre o de que sentimos un dolor­ de que usted y yo somos responsables del caos y de toda esta desdicha que existe en el mundo porque hemos contribuido a ello con nuestras vidas diarias, y somos parte de esta monstruosa sociedad, con sus guerras, divisiones, su fealdad, brutalidad y codicia. Sólo dándonos cuenta de esto actuaremos.

Citas del Capítulo I -Aprendizaje de nosotros mismos

»Ahora bien, ¿por dónde empezamos a conocernos? Heme aquí ¿Y cómo he de estudiarme, observarme a mí mismo, ver lo que en realidad está ocurriendo en mí interior? Únicamente puedo observarme en mis relaciones con los demás, porque toda la vida es relación. De nada sirve sentarme en un rincón a meditar sobre mí mismo. Yo no puedo existir como un ser aparte. Existo sólo en relación con las personas, las cosas y las ideas, y al estudiar mis relaciones con las cosas y las personas fuera de mí, así como las cosas internas, empiezo a conocerme a mí mismo. Cualquiera otra forma de conocimiento es simplemente una abstracción, y no puedo estudiarme yo mismo en la abstracción. No soy una entidad abstracta; por lo tanto, tengo que estudiarme en la realidad ‑como soy, no como deseo ser‑.

»La comprensión no es un proceso intelectual. Adquirir conocimiento sobre usted mismo y aprender sobre usted mismo, son dos cosas diferentes, porque el conocimiento acumulado es siempre del pasado, y una mente que lleva la carga del pasado está llena de pesadumbre. Aprender sobre usted mismo no es como aprender un lenguaje, una técnica o una ciencia ‑es obvio que entonces usted tiene que acumular y recordar; sería absurdo empezar todo de nuevo­, pero en el campo psicológico, el aprendizaje acerca de usted mismo está siempre en el presente…

»…

»¿Pero cómo podemos ser libres para mirar y aprender si la mente, desde que nacemos hasta que morimos, está conformada por una cultura particular dentro del estrecho patrón  del “yo”? Por siglos hemos estado condicionados por la nacionalidad, la casta, la clase, la tradición, la religión, el lenguaje, la educación, la literatura, el arte, las costumbres, el convencionalismo, todo tipo de propaganda, la presión económica, el alimento que comemos, el clima en que vivimos, nuestra familia, nuestros amigos, nuestras experiencias ‑toda influencia en la que pueda usted pensar‑ y, por lo tanto, nuestras respuestas a todo problema están condicionadas…

»…

»Cuando usted se da cuenta de ello, ¿no le produce este condicionamiento de raza, religión y cultura una sensación de estar preso? Tome sólo una forma de condicionamiento, la nacionalidad, vuélvase consciente de ello en forma seria y total, y vea si le satisface o se revela y, si al rebelarse, usted quiere romper con todo condicionamiento. Si está satisfecho con su estado, es evidente que no hará nada al respecto, pero si al darse cuenta de él, no está satisfecho, verá que nunca hace nada sin su condicionamiento. ¡Nunca! Y, por lo tanto, usted siempre está viviendo en el pasado con los muertos…

»…

»Usted puede enfrentarse a un hecho sólo en el presente, pero si nunca le permite estar presente, porque siempre está huyendo de él, jamás podrá afrontarlo. Y como hemos cultivado toda una red de escapes, estamos atrapados en el hábito de escapar.

»Si usted ve el peligro de su condicionamiento meramente como un concepto intelectual, nunca hará nada al respecto. Al ver un peligro como una mera idea, hay conflicto entre la idea y la acción, y ese conflicto consume su energía. Sólo cuando ve el condicionamiento y el peligro de él inmediatamente, tal como vería un precipicio, usted actúa. Por lo tanto, ver es actuar.

»La mayoría de nosotros caminamos por la vida distraídamente, reaccionando en forma irreflexiva de acuerdo con el ambiente en que hemos sido educados, y tales reacciones sólo promueven más esclavitud, más condicionamiento. Pero tan pronto usted concede atención total a su condicionamiento, verá que está libre del pasado por completo; que éste se aleja de usted en forma natural.
*Citas del libro “Libérese del pasado”, reflexiones del sabio hindú Jiddu Krishnamurti, seleccionadas de varias de sus pláticas en inglés. Editorial Orión, México.


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