jueves, 1 de diciembre de 2011

Indagar, darse cuenta, comprender.


COMPRENDER, DARSE CUENTA…

 

Citas de “El estado creativo de la mente”,

compilación de pláticas de Jiddu  Krishnamurti en Europa*

 

“INTERLOCUTOR: Tiene uno que mirar con comprensión, no con la mente.

 

“KRISHNAMURTI: ¿Y qué entendemos por comprensión? … ¿Qué entendemos por observar, ver, percibir? Cuando digo que veo algo muy claramente, ¿qué significa eso? Significa que no hemos visto sólo la cosa físicamente, con los ojos, sino también que hemos ido más allá de las palabras ¿no es así? Veo que el nacionalismo es una estúpida forma de emocionalismo, sin nada racional, sin sentido alguno… [veo…] cómo separa a la gente, su ponzoñosa naturaleza, lo destructivo que es llamarse a sí mismo indio, inglés, alemán, o lo que sea… Simplemente lo veo todo de una ojeada, hay percepción inmediata; tal como veo que el pertenecer a cualquier religión organizada es la más corruptiva y destructora existencia

 

 “Queréis experimentar ‘la totalidad de la mente’, ¿verdad? Queréis experimentar lo que significa el sentir total de la vida, el sentir total de no aferraros a algo. Pero, ¿cómo vais a saber qué es la totalidad de la mente? La experiencia siempre es en términos de lo conocido, ¿no es así? Y si nunca habéis experimentado la totalidad de la mente, ¿cómo vais a conocerla?...

 

 “La mente es la capacidad de reconocer, de acumular conocimientos en forma de memoria; es el resultado de siglos de humano esfuerzo, experiencia y conflicto y de las actuales experiencias individuales en relación con el pasado y el futuro; es la capacidad de idear, de comunicar, de sentir, de pensar racional o irracionalmente.

 

“Existe la mente que se siente afable, tranquila, serena, y también la brutal, implacable, altanera, arrogante, vana, que se halla en un estado de autocontradicción, empujada en distintas direcciones. Es la mente que dice: ‘Soy inglés’ o ‘norteamericano’ o ‘hindú’. Existe la mente subconsciente, lo profundo colectivo, lo heredado; y existe la mente superficial, que ha sido educada de acuerdo a una cierta técnica, a un código de conducta, acción y conocimiento, es la mente que busca, que solicita, que quiere permanencia, seguridad; la mente que vive de esperanza, pero que sólo conoce frustración, fracaso y desesperación; la mente que puede rememorar, recordar; la mente que es muy aguda, precisa; la que sabe lo que es amar y querer ser amado.

 

“Seguramente, todo eso es la totalidad, ¿no es así? Esa es la mente que vosotros y yo tenemos ‑y los animales también, aunque en mucho menor grado. Y luego está la mente que dice que tiene que trascender todo esto, que debe llegar a alguna parte, que debe experimentar una totalidad, una cosa atemporal, inmensurable.

 

“Así pues, todo eso es la mente. Nosotros la conocemos en segmentos, cuando estamos celosos, irritados, llenos de odio; o nos damos cuenta de ella en la autocontradicción; o hay sueños, insinuaciones, intimaciones del pasado. Todo esto es la mente. Es ella que dice, ‘Soy el alma, soy el Atman, el yo superior, el yo inferior, esto, aquello y lo otro’. Es la mente que está atrapada dentro de los límites del tiempo, porque todo eso es del tiempo. Y es la mente que es esclava de las palabras, como los ingleses son esclavos de las palabras ‘la reina’, ‘el Cristo’; y el hindú lo es de su serie de palabras; y el chino, los comunistas, de las suyas y así sucesivamente.

 

“Así pues, comprendiendo todo esto, ¿cómo procedéis? ¿Qué es en realidad la mente?

 

“Abordemos esto de otra manera. Como veis, señores, tiene que haber cambio; y un cambio previsto no es cambio en absoluto. El cambio para lograr cierto resultado, mediante la práctica, la disciplina, el control, la dominación implacable, todo eso no es más que la continuidad de la misma cosa en otra forma. Y el cambio progresivo, evolucionarlo, ese se acabó también, hemos terminado con él. El único cambio es el cambio radical, inmediato. ¿Cómo hará la mente para llegar a ese cambio, de manera que haya eliminado su condicionamiento, sus brutalidades, sus estupideces, sus temores, su culpabilidad, sus ansiedades, y que sea nueva? Yo digo que ello es posible, no por el procedimiento analítico, no por la investigación, el examen y todo eso; digo que es posible dejar limpia la pizarra de golpe, en el instante

 

 “Si se os hiciera una pregunta familiar, responderíais inmediatamente, ¿no es así? Como estáis familiarizados con ella, vuestra respuesta es instantánea. Si se os preguntara algo más complicado, os tomaría un tiempo responder; y el intervalo entre la pregunta y la respuesta es el proceso del pensar ¿verdad? Este pensar es un buscar en la memoria para encontrar la respuesta

 

“Desde luego que usamos palabras para comunicarnos, de modo que me podáis hablar y yo pueda hablaros; mas eso no es esclavizarse a las palabras. ¿Somos conscientes de lo esclavizados que estamos a las palabras? ‑las palabras, ‘inglés’, ‘ruso’, ‘Dios’, ‘amor’, ¿no somos esclavos de esas palabras? Y siendo esclavos de las palabras, ¿cómo podríais comprender algo que es total, que no está contenido dentro de una palabra? Como soy esclavo de la palabra ‘amor’ ‑esa palabra tan mal usada, corrompida, dividida en sexual y divino- ¿puedo comprender la naturaleza total de lo que él es, que tiene que ser una cosa asombrosa? Todo el universo está contenido en el sentido, en el significado de esa palabra

 

“¿Veis por un instante que el nacionalismo es venenoso, y luego volvéis a él?

 

“¿Nos damos cuenta que somos esclavos de la palabra? El comunista es esclavo de las palabras ‘Marx’, ‘Stalin’, etc. Y el llamado cristiano es esclavo del símbolo, la cruz, y todo el juego de las palabras relativas a eso. Id a Roma, id a cualquier parte, y todo lo que hay es la palabra”.

 

*De “El estado creativo de la mente”publicado por Editorial Kier, Argentina.

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