NECESITADOS
Hugo
Betancur
No nos es posible manifestar amor
hacia otros desde una mentalidad de “necesitados” o de “buscadores” de amor.
Con esas expectativas tal vez logremos establecer relaciones con seres humanos
que tengan una fijación parecida -y ese nexo conformado tendrá características
de intercambio, o de provisión mutua, o de parasitismo, condicionadas a la
satisfacción o al cumplimiento de los requisitos comunes.
Expresamos el amor si lo hemos
descubierto en nosotros, y solo desde una condición de integridad -sentirnos completos.
Cuando nos atenemos a la creencia de
buscar o ansiar encontrar una pareja que nos complemente, que nos aporte lo que
nos falta, nos plantamos en una posición de desposeídos o de incompletos y solo
podremos obtener nuestros proveedores o dispensadores de aquello de lo que
carecemos -cuidados y acompañamiento, asistencia o funcionalidad sexual,
asistencia económica, improvisación de relaciones con decorado
romántico -y talvez esos abastecedores sean muy inestables e
insuficientes.
[Retomo la imagen de las piezas
troqueladas en cartón de un puzle, que debemos colocar en una posición
predeterminada por los fabricantes, encajando los extremos salientes en las
bahías o entrantes correspondientes hasta armar el conjunto completo que nos
muestre las imágenes impresas -paisajes, ambientes, animales, personajes…-:
todas las partes litografiadas son complementarias. En la sociedad humana, las
partes suman y aportan sus acciones y cualidades, más como una integración que
como una complementación al conjunto.]
Quien traza los objetivos de ser
atendido o aprovisionado asume un papel de insolvente y debe persuadir a otros
para que sacien sus intereses, sus ambiciones, y sus carencias.
En las relaciones instituidas con el
requerimiento de la resolución de necesidades no está presente el libre
albedrío.
Estas relaciones artificiosas donde
una parte tiene más y la otra tiene menos son dispares -y quizá obliguen a
quien espera ser completado a encubrir sus objetivos
utilizando narrativas afectuosas y compensaciones forzosas
desprovistas de sinceridad.
Las relaciones amorosas no son
negociaciones de ganancia y retribuciones agradecidas sino proyecciones de
bienestar y bondad.
Podemos definir el amor con los tres
sustantivos que le son propios: servicio, comprensión y compasión.
Sin embargo, cada uno de nosotros
tenemos limitaciones que nos restringen a comportamientos y actitudes
disociadoras que nuestras mentes no logran vencer. En muchas ocasiones
relegamos las soluciones y acrecentamos nuestras crisis.
Es probable que el amor sea solo una
gracia; sin embargo, es la gracia plena que cada uno puede alcanzar y que
confiere a su vida y a las de quienes le rodean la más prodigiosa realización
en su destino.
Nuestra insatisfacción, nuestras
infelicidad y nuestra incertidumbre pueden incentivar nuestros aprendizajes y
nuestros propósitos de cambio -cada uno de nosotros puede
trascenderlos cuando nos hacemos conscientes de los
procesos de la vida y de la potestad de reconfigurar
nuestras creencias ejerciendo nuestro libre albedrío.
Hugo Betancur (Colombia)
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